Jugarse por Cristo

Como la fama de Jesús había llegado a ser muy notoria, el rey Herodes supo acerca de él y dijo: «¡Juan el Bautista ha resucitado de los muertos! ¡Por eso operan en él estos poderes!» 15 Algunos decían: «Es Elías.» Pero otros más afirmaban: «Es un profeta, o alguno de ellos.» 16 Cuando Herodes oyó esto, dijo: «Éste es Juan, al que yo mandé que le cortaran la cabeza. ¡Ahora ha resucitado de los muertos!» 17 Y es que por causa de Herodías, la mujer de su hermano Felipe, que Herodes había tomado por mujer, Herodes mismo había mandado que aprehendieran a Juan y lo encadenaran en la cárcel. 18 Juan le había dicho a Herodes: «No te es lícito tener a la mujer de tu hermano.» 19 Por eso Herodías le guardaba rencor, y deseaba matarlo; pero no podía 20 porque Herodes temía a Juan, pues sabía que era un hombre justo y santo. Y aunque lo que Juan le decía lo dejaba confundido, lo escuchaba de buena gana y lo protegía. 21 Pero llegó la oportunidad. En la fiesta de su cumpleaños, Herodes ofreció una cena a sus príncipes y tribunos, y a la gente importante de Galilea. 22 Entonces la hija de Herodías se presentó en la fiesta y bailó, y tanto agradó esto a Herodes y a los que estaban con él a la mesa, que el rey le dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras, y yo te lo daré.» 23 Y bajo juramento le dijo: «Yo te daré todo lo que me pidas, ¡aun si me pides la mitad de mi reino!» 24 Ella salió y le preguntó a su madre: «¿Qué debo pedirle?» Y su madre le respondió: «¡Pídele la cabeza de Juan el Bautista!» 25 Enseguida ella entró corriendo y le dijo al rey: «Quiero que me des ahora mismo, en un plato, la cabeza de Juan el Bautista.» 26 Esto entristeció mucho al rey, pero por causa del juramento y de los que estaban con él a la mesa, no quiso desairarla. 27 Enseguida, el rey ordenó a un soldado de la guardia que le trajeran la cabeza de Juan. 28 El soldado fue a la cárcel y lo decapitó, y llevó su cabeza en un plato, se la entregó a la muchacha, y ésta se la entregó a su madre. 29 Cuando los discípulos de Juan supieron esto, fueron a reclamar el cuerpo para darle sepultura. Marcos 6:14-29 (RVC)

En nuestra sociedad actual en las últimas décadas parece que, en muchos aspectos y esto también llega a permear las iglesias estamos viviendo como se describe en el cuento de Hans Christian Andersen (1837), “El traje nuevo del emperador” en una cultura del engaño. Donde queremos ver lo que no es en realidad. Y el querer llamar la atención sobre esto se transforma muchas veces en una amenaza para los que viven en este espejismo. La honestidad que también debe caracterizar a los cristianos puede llegar a ser hiriente como lo fue en el caso del compromiso extremo de Juan el bautista quien vivió una vida jugándose por la Palabra de Dios.
En Juan el Bautista podemos ver la valentía de hablar la verdad de Dios y con honestidad. Hoy en día en una sociedad que aparenta querer respetar a todos y no herir a nadie se llega al extremo de decir que la Palabra de Dios (de la Biblia) en algunos casos puede ser ofensiva y en muchos lugares más que nada en nuestra sociedad occidental y “cristiana” es censurada y hasta reprimida. Esta nueva visión que hasta llega a muchas iglesias, predica que lo más importante es amar y no juzgar a los demás. Juan el Bautista amaba a Dios y a la gente con fidelidad y entrega, pero eso no le impidió decir la verdad y las cosas con honestidad. La Palabra de Dios puede llegar a herir en primer lugar a aquellos que no viven una vida en Cristo, pero también puede edificar y fortalecer espiritualmente a los que con sinceridad quieren obedecer a Dios. “La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que las espadas de dos filos, pues penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb 4:12)
Nuestra tarea es amar a los demás, la tarea de Dios es juzgar y la del Espíritu Santo la de convencer de pecado. No obstante, somos llamados a vivir en la tensión de tener que hablar las cosas como son y por sobre todo a ser fieles a la Palabra de Dios (La Biblia).

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s