Jesús quiere nuestra amistad

Una de las imágenes de este domingo que la vida del Cristo resucitado nos quiere mostrar es la imagen de la amistad. Somos llamados a servir a los demás así como Jesús vino a servir; aunque la ilustración del evangelio de Juan, la imagen de servidumbre, sea un poco jerárquica y quizás distante para captar la esencia de la vida en Cristo. La amistad no obstante, captura más el amor, la alegría, la profunda reciprocidad de la relación a la que Cristo nos invita. Los griegos creían que los verdaderos amigos estaban dispuestos a morir el uno por el otro. Este es el amor mutuo de la comunidad cristiana encomendado por Cristo y capacitado por el Espíritu.

La amistad de Cristo

Juan 15:9-17
»Así como el Padre me ha amado a mí, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si obedecen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así como yo he obedecido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he dicho esto para que tengan mi alegría y así su alegría sea completa. Y este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el dar la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no está al tanto de lo que hace su amo; los he llamado amigos, porque todo lo que a mi Padre le oí decir se lo he dado a conocer a ustedes. No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre. 17 Este es mi mandamiento: que se amen los unos a los otros. (NVI)

Oración del día
Oh Dios, tú has preparado para los que te aman alegrías más allá de la comprensión humana. Derrama en nuestros corazones ese amor por ti que, al amarte por sobre todas las cosas, podamos obtener tus promesas, que exceden todo lo que podemos desear; por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, siempre en un solo Dios, ahora y siempre.
Amén.

Ha resucitado / He’s risen

¡Cristo ha resucitado! Jesús está vivo y Dios ha vencido a la muerte para siempre. Con María Magdalena, María la madre de Santiago y Salomé, podemos sentirnos asombrados y confundidos, sin saber qué hacer con la tumba vacía. Pero por eso nos reunimos e invocamos: para proclamar, testimoniar, alabar y afirmar la realidad liberadora de la muerte y resurrección de Cristo. En palabra y celebración, festejamos el amor interminable de Dios y salimos para compartir esta buena noticia con todo el mundo. ¡Aleluya!

Lee: Mc 16:1-8
Oración:
Oh Dios, entregaste a tu único Hijo para que sufriera la muerte en la cruz por nuestra redención, y por su gloriosa resurrección nos libraste del poder de la muerte. Haznos morir cada día al pecado, para que podamos vivir con él para siempre en el gozo de la resurrección, a través de tu Hijo, Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre.
Amén.

Christ is risen! Jesus is alive, and God has swallowed up death forever. With Mary Magdalene, Mary the mother of James, and Salome, we may feel astonished and confused, unsure of what to make of the empty tomb. But this is why we gather: to proclaim, witness, praise, and affirm the liberating reality of Christ’s death and resurrection. In word and feast, we celebrate God’s unending love, and depart to share this good news with all the world. Alleluia!

Read: Mk 16:1-8

Prayer:
O God, you gave your only Son to suffer death on the cross for our redemption, and by his glorious resurrection you delivered us from the power of death. Make us die every day to sin, that we may live with him forever in the joy of the resurrection, through your Son, Jesus Christ our Lord, who lives and reigns with you and the Holy Spirit, one God, now and forever.
Amen.

Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos (Mc 11:1-11) es el inicio de la Semana Santa. La Semana Santa es el tiempo de recordación del sufrimiento y sacrificio de Cristo, el Hijo de Dios. Todos aquellos que decidan recibir su mensaje de salvación y creer en que Él es el redentor enviado al mundo recibirán la vida eterna (Jn 3:16). En eso radica que Dios es amor, en que nos da una oportunidad más para comenzar a vivir en comunión con él por medio de Jesucristo.
El culmen de la Semana Santa es, no obstante la victoria de su resurrección ocurrida en el domingo de Pascua. Cada domingo es una celebración de la resurrección de Jesús.
Jesús está vivo y reina. ¡Bendito quien vino en el nombre de Dios!

Invitados a una boda

Último Domingo del Año de la Iglesia
Estén atentos, porque ustedes no saben el día ni la hora en que el Hijo del Hombre vendrá. Mt 25:13 [Mt 25:1-13] (RVC)
Dios es Amor. Dios es la esencia de todo el amor que el mundo conoce y pueda concebir. Dios quiere lo mejor para los de su familia espiritual. No obstante ese amor que está disponible y al cual tenemos acceso libre y gratuito está sólo disponible durante un corto periodo de tiempo, ese tiempo consiste en nuestra vida aquí en la tierra. Desde el momento que recibimos la buena noticia de la invitación a creer en Jesús como el Hijo de Dios, y nuestro Salvador, debemos de decidir qué hacer con esa invitación gratuita aunque preciosa. Las vírgenes de la parábola no fueron precavidas ni valoraron la pronta venida del novio. Es algo así como que no valoraron la los honores de la boda. ¿Estás tú listo para esa ‘boda’, estás apreciando la invitación de amor de Dios, y te has decidido ya a creer en Él y aceptar comprometerte con Él?
Danos Señor la valentía de aceptar tu ofrecimiento de Amor. Ayúdanos a comprender en qué consiste en verdad tu amor. Ayúdanos a comprometernos sin dudarlo contigo, de modo de tener la seguridad de la salvación. Amén

We Are Invited to A Wedding

Last Sunday of the Church Year

Keep awake therefore, for you know neither the day nor the hour. Mt 25:13 NRSV [Mt 25:1-13]

God is Love. God is the essence of all love that the world knows and may even imagine. God wants the best for those of His spiritual family. That love that is available and to which we have free access is only available for a short period of time though, that time consists of our life here on earth. From the moment we receive the Good News of the invitation to believe in Jesus as the Son of God, and our Saviour, we must decide what to do with that free but prized invitation. The virgins in the parable were not cautious nor did they appreciate the soon coming of the bridegroom. It’s kind of like they didn’t value the wedding honours. Are you ready for that ‘wedding’, are you appreciating God’s invitation of love, and have you already decided to believe in Him and agree to commit yourself to Him?
Lord, give us the courage to accept your offer of Love. Help us to understand what your love really consists of. Help us to commit ourselves without hesitation to you, in order to have the assurance of salvation. Amen

La inminencia de un juicio

Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo RVC
2 Corintios (2 Co) 5:1-10

Sabemos de la realidad de un juicio para todo el mundo al final de los tiempos. Y sabemos de qué manera podremos sortearlo: sólo por medio de nuestra entrega a Cristo. La mirada frente al juicio nos enseña que: Aunque seamos justificados (seamos hallados inocentes en ese estrado, por la fe en el Señor Jesucristo) tampoco es algo que nos debería dar igual cómo vivimos. Así como Pablo debemos esforzarnos, pues en el juicio seremos evaluados también por lo bueno que hicimos y no sólo por lo malo. Esto debiera ser un incentivo, para hacer todo lo bueno posible de modo de poder alegrar a nuestro Señor. Así se dice en el texto para hoy: “Por eso nos empeñamos en agradarle, ya sea que vivamos en nuestro cuerpo o que lo hayamos dejado…” y luego se conecta con la palabra: “Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo.”
Hasta que estemos delante del tribunal de Cristo, podemos honrarle de la mejor manera posible, viviendo sólo para honrarlo a Él. Esto significa: no para salvarnos nosotros a mismos (igual no lo podríamos hacer, puesto que él ya lo hizo por nosotros), sino para agradecerle por su maravilloso acto de salvación. Amén.

Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos

Sermón para el día de Año Viejo (y Comienzo del Año

Hebreos 13:8-9
Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. No se dejen llevar por doctrinas diversas y extrañas. Es mejor afirmar el corazón con la gracia…

En cada fin de año o principio de año, estamos la mayoría de la gente, pensando en lo mismo: las metas para el año próximo. Lo que queremos cambiar del año que pasó, lo que queremos iniciar o proponernos para el año que viene. Y parecería que el 31 de diciembre o el 1ro de enero fueran fechas o números mágicos, donde lo que pensemos o decidamos se hará realidad y cambiará el curso de nuestras vidas, generalmente para mejor.
Hoy les quiero decir que no hay nada mágico en un día 31 o en un día 1ro de enero. Estos días no significan nada. Son tan similares al día de hoy 29 o a todos los días pasados de este año 2019.

Así que si hablamos de las famosas resoluciones de año nuevo: ¿es una buena o mala idea? Este es un tema sorprendentemente polémico para la gente, especialmente cerca de fin de año. Casi todos están familiarizados con ese deseo ardiente de comenzar el nuevo año “siendo quienes realmente quieren ser o consiguiendo lo que realmente quieren conseguir en la vida”.

Desafortunadamente, según las estadísticas, tales ideales no llegan más allá de de enero o febrero. De hecho, la fecha en la que es más probable a que renuncies a una resolución de fin de año será a más tardar el 12 de enero. Entonces, realmente, ¿deberíamos estar haciendo ese esfuerzo?

¿Deberíamos molestarnos en hacer resoluciones de año nuevo? Sí y no. La idea de hacer cambios masivos y abrumadores una vez al año ha demostrado ser ineficaz, por razones fisiológicas, para muchas personas, pero también es importante luchar por la superación personal.

Ahí es donde entra en juego por ejemplo el concepto japonés de Kaizen. Estuve leyendo mucho sobre este tema en los dos últimos años pasados. Tenía la idea de aprender inglés de forma rápida y por eso comencé a interesarme sobre esta filosofía de vida y de aprendizaje y con el tiempo me di cuenta que se puede aplicar a todos los aspectos de la vida. También me di cuenta que esta filosofía se puede aplicar a nuestra vida como cristianos. El método Kaizen o la palabra japonesa kaizen significa “cambiar para mejor”, con un significado inherente de “continuo” o “filosofía” en los diccionarios japoneses y en el uso diario. La palabra se refiere a cualquier mejora, única o continua, grande o pequeña, en el mismo sentido que la palabra inglesa “mejora”. Se trata de pequeñas mejoras continuas, pequeños pasos graduales. Este concepto, milenario, fue introducido con éxito masivo por primera vez en las empresas japonesas después de la Segunda Guerra Mundial y que le dieron a todas las empresas japonesas una fama y éxito mundial por su excelencia y calidad. Y esto como dije también se puede aplicar a las personas.

La idea básica es que hay que concentrarse en hacer un 1% distinto mejor cada día, en lugar de un cambio de 100% mejor durante unos días hasta que la persona se agota que vuelve a hacer un 0%. Si deseas comenzar a correr, por ejemplo unas pocas veces alrededor de la manzana es mejor que no hacer nada en absoluto. Y mientras sigas agregando 1%, tus tiempos mejorarán. Y tu capacidad cerebral comenzará a aceptar los cambios.

¿Saben cuál es la razón por la cual no podemos cambiar abruptamente? Porque tenemos años de hábitos diferentes y el cambiar esos hábitos significa que tenemos que cambiar la química de nuestro cerebro, así lo afirman los científicos. La corteza cerebral se negará a cambiar la química habitual y placentera de su propio cerebro y ordenará a todo el cuerpo a rebelarse. Y eso pasa con muchas cosas, dietas, metas, cambio de hábitos, etc. Entonces los científicos se dieron cuenta que la única manera de engañar el sentido de supervivencia del cerebro es paulatinamente, en pequeños pasos hasta trasformar la química misma del cerebro. Pues ante cualquier cambio el cerebro segrega sustancias químicas llámese cortisol, por ejemplo, que pone al cuerpo en guardia, en actitud de protección y tensión de incomodidad y malestar. Hay muchas personas que las cosas nuevas o los cambios le cuestan y no es porque no lo agrade es porque su estructura cerebral se niega a cambios por años intensos de hábitos arraigados. Es casi como pedirle a un drogadicto que deje la droga allí comezará un síndrome de abstinencia. Lo mismo pasa con el cerebro de cada uno de nosotros: estamos acostumbrados a la segregación de ciertos químicos familiares.

No deberíamos ser tan exigentes con las metas de fin de año pero sí en lo poco, en lo poquísimo, que haya un cambio una diferencia y ésta sea constante. Debemos ser muy concretos, si queremos por ejemplo aprender un idioma, aprender no más de 3 palabras por día, o una sola incluso. Al final de 3 meses serán 90 o 270, al final de un año 360 o más de 1000 las necesarias para un nivel básico de un nuevo idioma. En cambio si empezamos de golpe sólo hasta el 12 de enero aprenderemos no más de 200 y las olvidaremos por la falta de continuidad.
Las mejoras prácticas en la vida son geniales, pero el tipo de meta que establecemos dice mucho sobre quienes somos como personas. Aquellos que generalmente están contentos con la vida se esfuerzan más por los esfuerzos personales, o los llamados objetivos sagrados, mientras que aquellos que buscan ganancias de “poder” como ganar simplemente más dinero tienen una menor sensación de bienestar.

En última instancia, pensemos en quién queremos ser cuando establezcamos nuestras resoluciones. E ir despacio, ser paciente y celebrar cada pequeño éxito en el camino. La vida es un viaje, como dice el refrán, y no solo un destino.

Esta misma disciplina estamos invitados aplicar en nuestra vida de fe. Ustedes habrán escuchado que yo los invité a orar sólo un minuto por día cada vez que es mejor que nada en semanas. O les invité a leer 3 versículos de la Biblia por día desde hace más o menos 5 años. Si lo han seguido, hoy habrán leído ya un cuarto de la Biblia o casi todo el Nuevo Testamento. Aquellos más valientes que han leído un capítulo de la Biblia ya habrán leído la Biblia entera.
Aunque en la vida de la fe no se trata de cantidades sino de calidades, de seguro la mínima lectura diaria de la Biblia puede cambiar el estado químico de la corteza cerebral que hasta los mismos científicos quedarían asombrados pues el poder del Espíritu Santo tiene señorío por sobre todo lo material del universo.
En ese sentido ¿cuál es el mejor consejo para cambiar nuestra vida y nuestras situaciones para el año 2020, si es que queremos tomar resoluciones de fin de año? La epístola nos dice para el día de hoy: Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. No se dejen llevar por doctrinas diversas y extrañas. Es mejor afirmar el corazón con la gracia.

El poder de Cristo está presente y estará presente por los siglos de los siglos. Es el único poder que puede transformar milagrosamente las circunstancias a nuestro alrededor. ¿Es difícil acercarse a Cristo? ¿Es difícil vivir una vida más espiritual? ¿Es difícil confiar en Dios? ¿Es porque nunca antes quizás hemos llevado una vida de verdadera fe como a Cristo le gustaría? Propongámonos a la manera del Kaizen comenzar con lo mínimo, leyendo 3 versículos bíblicos de la Biblia. Orando a Dios aunque más no sea 1 minuto por día, por varios meses hasta que el poder del Espíritu Santo cambie toda nuestra química. Y nosotros cristianos sabemos también que el poder del Espíritu Santo no sólo cambiará nuestra química corporal sino que también inundará nuestro propio espíritu para que podamos tener una mejor comunión con Dios, éxito y bendiciones en todo lo que queramos emprender a partir del 1 de enero.

¿Tendremos éxito en el nuevo año? Sí, y no. Sí, si nos apoyamos en Dios. No, si sólo confiamos en nuestro propio esfuerzo, trabajo o la suerte. ¿Cómo apoyarse y confiar en Dios si nunca lo hemos hecho, o si no sabemos cómo hacerlo? Démosle a Dios la oportunidad de obrar por medio de su Espíritu Santo. Muchas personas quieren o claman por milagros pero no hacen lo mínimo necesario, o no saben cómo hacer para esos milagros se produzcan. Los japoneses lograron el milagro de su excelencia y productividad mundial por medio de pequeños pasos. Copiemos de la sabiduría humana y apliquémosla para las cosas de Dios. Quizás Dios nos bendiga doblemente. Pero para eso hagamos lo mínimo que nuestro ser puede hacer sin generar resistencias, como los científicos afirman. Empecemos a hacerlo en pequeños pasos, pero constantes, y no sólo así hasta el 12 de enero como las estadísticas afirman, sino durante para el año entero. Amen

Enzo Pellini

15 razones por las cuales tu pastor no tendría que visitar mucho

Leí la triste historia reciente de una iglesia que despidió a su pastor porque “no visitaba a los miembros lo suficiente”. Por supuesto, no conozco todos los detalles de la situación, pero no soy muy optimista sobre el futuro de esa iglesia.

“La visitación de los miembros” se convirtió en una parte de las demandas laborales hacia los pastores hace aproximadamente un siglo.

Es una mala señal.

Si bien no estoy abogando por que los pastores ‘nunca’ visiten a las personas, me preocupa que tales expectativas vayan más allá de aquellas de las necesidades serias y de casos de emergencia.

La verdad es que tu pastor no debería visitar mucho. Aquí hay 15 razones por las cuales no:

No es bíblico. Efesios 4:12 dice que los pastores deben entrenar a los santos o creyentes para que hagan el trabajo del ministerio. No dice que los pastores deben hacer “todo” el trabajo del ministerio.

Priva a los miembros de sus roles reales y oportunidades. La segunda parte de Efesios 4:12 claramente nos informa que el ministerio (o servicio) es para todos los que están en la iglesia. Cuando el pastor hace todo o la mayor parte del ministerio, los miembros se ven privados de una oportunidad dada por Dios.

Fomenta una mentalidad de club privado. “Pagamos el salario del pastor. El ministro trabaja para nosotros, que haga el trabajo y nos sirva”. O: “nosotros somos “la patronal”, o los empleadores. Los diezmos y las ofrendas se convierten en “cuotas” de los clubes contra un servicio prestado.

La iglesia se torna hacia adentro. Los miembros se preguntan qué hace el pastor por ellos, en lugar de preguntar cómo podemos servir a los demás a través de la iglesia.

Le quita la adecuada y responsable preparación al sermón y distintos mensajes semanales. Esos mismos miembros que se quejan de que un pastor no le dio suficiente tiempo al sermón son los mismos que esperan que el pastor los visite.
Quita del pastor el enfoque “hacia afuera”. Si los pastores pasan la mayor parte del tiempo o la mayoría de su tiempo visitando, ¿cómo se puede esperar que se inmiscuyan en la comunidad toda y compartan el evangelio?

Le quita el liderazgo vital al pastor. ¿Cómo podemos esperar que los pastores guíen y enseñen si no les damos tiempo para guiar y enseñar pues se la pasan visitando?

Fomenta comparaciones poco saludables entre los miembros. “El pastor visitó a los Schmidt dos veces este mes, pero sólo me visitó una vez a mí”.

Nunca es suficiente. Cuando las iglesias esperan que sus pastores hagan la mayoría de las visitas, tienen una mentalidad de “patronal”. Tal mentalidad nunca podrá ser satisfecha.

Lleva al agotamiento pastoral. Es imposible para los pastores mantener el ritmo que se espera de todos los miembros juntos, especialmente en el área de visitas.

Conduce a un alto índice de cambio de puestos pastorales. El agotamiento conduce a la rotación pastoral. Los pastorados a corto plazo no son saludables para las iglesias.

Pone un freno al crecimiento a través de la Gran Comisión de la iglesia. Una de las grandes barreras al crecimiento de las iglesias es la expectativa de que una persona deba asumir la mayor parte del ministerio, especialmente las visitas. Tal dependencia de una persona conduce a un límite del crecimiento.

Lleva a los pastores a obtener su afirmación de la fuente equivocada. Se convierten en “agrada miembros” en vez de agradar a Dios.

Provoca que los miembros con una fe realmente “bíblica” se vayan de la iglesia. Muchos de los mejores miembros de la iglesia se irán porque saben que la iglesia no debería operar de esta manera. La iglesia se vuelve más débil.

Es una señal de que la iglesia está muriendo. Los dos comentarios más comunes de una iglesia moribunda son: “Nunca lo hicimos de esa manera antes” y “¿Por qué el pastor no me visitó?”
La mentalidad dominante en muchas iglesias es que el pastor es el principal visitador de la iglesia.

Es un signo clave de enfermedad. Es un claro paso hacia la muerte espiritual de la congregación.

Trad. De Thom Rainer